jueves, 15 de septiembre de 2011

me llego esto por correo y se me hizo interesante uds q opinan...

El amante virtual
 
A Jorge y Maru de Avila por 43 años de vida matrimonial.
 
Por Carlos Morán / Zona Libre
 
Las relaciones formales de pareja ya no son destruidas por las típicas zorras de  90-60-90 de carne y hueso que se interponen entre los amorosos tortolitos inocentes. Ni desarmados por la intervención de un millonario semental, ni un rico e inescrupuloso compañero de universidad o trabajo de su amada, que mediante finas artimañas de seducción nos pela a la mujer que amamos. No, eso ya no sucede.
 
 
Ahora la principal fuente de conflictos, agarrones, sufrimiento y separación para muchas personas, vive en el mundo virtual. Es más, se pueden encontrar evidencias, huellas de esos poderosos y malvados rivales en: el teclado, la pantalla, el ratón, los altavoces o la Web cam. Y las alertas se activan con tan sólo escuchar la musiquita de iniciación del Windows.
 
Facebook, my Space, y demás redes sociales: Hotmail o los simples correos electrónicos que escupe a diario Gmail, yahoo etc. son los culpables de más rupturas de parejas hoy en día que las que podrían lograr medio millón de hombres y mujeres “tangibles, reales” inteligentes y divinas en celo, dispuestas a complacer a cualquiera un sábado por la noche en los bares de la ciudad. Bueno, no es que sean “culpables” literalmente, pero para mucha gente que no está segura de sí misma ni confía en su pareja, si pueden llegar a ser una tortura.
 
 
La mayoría de las relaciones las gobiernan deseos irrenunciables de posesión, control y exclusividad para la otra persona, como garantía de la supuesta legitimidad del amor. Queda muy poco tiempo para socializar en profundidad con gente distinta, al margen de nuestra “ama o dueño”  Y  las pocas veces que salimos con amigos, por lo general son amigos comunes, casi familia. Y es entonces cuando surgen las grandes “traiciones virtuales” que están acabando con las uniones estables. (Que se ve que muy estables y maduras,  no son)
 
 
Hay gente que tiene por “sana costumbre” utilizar la desconfianza en su pareja como mecanismo de defensa y motor que les conceda la tranquilidad para no tener que pasar por el esfuerzo de superar sus propias carencias o miedos.  (No es nada personal)
 
 
Hay gente (por desgracia demasiada) que es perfectamente capaz de gastar muchos minutos, incluso horas, al día intentando saber con quién habla su esposo; en medir los tonos, los gestos… incluso algunas y algunos en plan "Mc Gyver"  se dan la maña de invadir los correos personales, averiguar contraseñas, espiar la bandeja de mensajes enviados y recibidos del teléfono celular del otro; entrar en el Facebook de los amigos (as) de su pareja para intentar ver cualquier pista, cualquier indicio, frase, cualquier probable foto, o comentario que lo pueda comprometer con alguien.
 
 
Y en ese torcido ejercicio consumen buena parte de su ocio, que si no mediara una locura tan grande, lo podrían utilizar para cultivarse un poco más o mejorar la relación de manera efectiva labrando a su vez su espacio propio. A cambio, se obsesionan, se auto castigan, leyendo intimidades, diarios, cartas, suponiendo lo que piensan de ella o él, sufriendo con progresión, con anticipación, padeciendo por curiosidad morbosa, masoquista.
 
 
Se olvidan las parejas, tantos los hombres como las mujeres, que todos tenemos  derecho a tener un mundo al margen de ellas o ellos. Y que antes, cuando la gente era “normal” y le quedaba tiempo de salir, interactuar más y hacer vida social, estos sentimientos y tendencia de buscar, desarrollar afectos por otras personas fuera, incluso amar a otras personas de alguna forma; ya existían y han existido siempre en la historia de la humanidad.
 
 
Si  la esposa obsesiva y espía le concedieran el don de leer el pensamiento, (seguro que daría la vida por tener ese don, que a menudo cree tenerlo) se aterraría de ver la cantidad de veces que su esposo piensa, recuerda, añora  e incluso desea a otra mujer. Y entonces muy decepcionada por su clarividencia lo abandonaría y se iría con otro que a su vez también haría lo mismo, y su voracidad por controlarlo todo y saberlo todo le imposibilitaría una relación tranquila, sana o armoniosa con cualquier ser humano de este mundo, incluso de mundos vecinos también. ¡La gente está sola! Por favor métanse eso en la cabeza.
 
 
Sí, incluso usted, que tiene 398 amigos en facebook y 86 personas agregadas en su messenger…Está solo.  Tal vez no lo sepa  pero vivimos en una sociedad egoísta, desconfiada y demente. El trato y el contacto personal, en vivo, entre la gente se ha restringido a poblaciones pequeñas y zonas rurales (Tapachula ya es cosmopolita, recuérdelo). Es más seguro hablar por messenger con cuatro amigas  que están: en Tuxtla, Puebla, Juchitán, o en Colombia, que salir a la calle solo a las diez de la noche a ver qué pasa. Probablemente y con suerte no pase nada o a lo mejor sí, depende a dónde vaya, puede sufrir una asaltada poco romántica o amistosa. O ser multado por conducir triste con cuatro copas en la cabeza y ninguna amiga en su corazón.
 
 
Estamos rodeados de objetos, de compañeros de trabajo  a veces detestables, de aduladores que solo tienen dinero o poder, de acreedores que están jodidos, de familiares con su vida a parte los que tienen suerte, de amigos del alma que ya cogieron otro camino y vemos poco, de enemigos  que corren muchos riesgos o viven al límite. Estamos repletos de gente, pero estamos terriblemente solos. (No cuentan perros,  peces ni gatos)
 
 
Y esa soledad muchas veces no la mitiga ni una esposa que honra al esposo con tres hijos varones, con la que en ocasiones ni siquiera coinciden en casa por diferencia de carácter, por vivir más pendientes de la vida de los demás,  de pagar las facturas y progresar económicamente, que de hablar de las pequeñas cosas, emociones miedos o sentimientos que en verdad  preocupan.
 
 
Entonces aparece miss “Facebook” desnuda y voluptuosa, o My Space, en liguero, o el Messenger de Hotmail personificado en la figura virtual de la amiga comprensiva que dejamos atrás hace algunos años cuando nos empezaron a exigir exclusividad y posesión. O aparece esa persona anónima que escribe con mucha sensibilidad, que llena los  vacíos, que nunca  habla de problemas ni exige nada. Y de repente se abren como nunca, como en muchos años no lo habían hecho, y se sentimos tranquilos, por un momento, y la emoción, la deliciosa incertidumbre, la capacidad de asombro vuelven a tocar la  puerta. Pero es una ilusión. Ese sentimiento dura lo que tarde la esposa en darse cuenta que su esposo es capaz  de disfrutar con otra persona que no sea ella, y eso es algo que no podrá soportar; aunque esa asquerosa bruja o abusivo príncipe invasor fácilmente se encuentre a 13.800 kilómetros, y un par de mares y cordilleras de por medio.
 
 
Conozco gente que se ha creído enamorarse por  internet y le ha ido de la “chingada”, como en la vida “normal” estar de novio con una mujer 5 años e irse después a vivir con ella no garantiza ningún éxito. Pero también conozco personas que contra todo pronóstico, han conocido gente maravillosa en la red, las han hecho parte de su vida, les han ayudado a crecer y viceversa. E incluso algunas se han enamorado, y otros han podido encontrar lo que nunca encontraron en lo que prometía el esposo con su aparente linaje.  La plataforma ha cambiado pero los seres humanos con sus méritos y carencias seguimos siendo los mismos.
 
 
Por eso tenga usted mucho cuidado, si desde el primer momento que su pareja le monte un espectáculo por algo que vio y no le gustó, o que espió, o intuyó de sus correos personales o páginas privadas, si usted desde la primera vez que eso suceda, cede para no verla sufrir, elimina de su vida gente que quiere, personas especiales para usted, amigos, gente vital en las historia de su vida o simplemente a alguien que ha conocido y le cae muy bien que quiere o aprecia; si lo elimina de su vida para que los miedos de su pareja permanezcan intactos y no sufra, ”Tendrá pan para hoy y hambre para mañana”
 
 
Habrá perdido a largo plazo su intimidad. Y ella o él nunca pararán de exigirle. Y siempre será poco lo que usted haga o a lo que usted renuncie, y tendrá que prescindir de su mundo interior, y seguirá siendo mirado con sospecha cada vez que demuestre sentir simpatía, aunque sea “virtual” por alguien. Y esto conducirá de manera inevitable a que usted simplemente estalle algún día y mande a  la “mierda” a esa persona que dice ser el amor de su vida, pero que lo único que consigue es asfixiarlo en la burbuja obsesiva de sus temores.
 
 
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